
El material para contar la historia de nuestros viajes interiores: nuestras elecciones, nuestras posibilidades, en un paisaje de tierra
Mi enfoque explora la dimensión íntima de la existencia: un intento de representar, a través de la materia y el volumen, los viajes interiores que recorren toda vida humana. Como una cartografía sensible más que geográfica, mis esculturas buscan dar forma a las bifurcaciones del camino, las dudas y las decisiones que marcan la trayectoria vital.
La tierra se me presentó como un medio particularmente vibrante y maleable para crear estas composiciones. La construcción de mis piezas es paradójica, una fusión de instinto y organización arquitectónica. Procedo por acumulación: trazo líneas de fuerza, superpongo capas y doy forma a relieves altos y bajos. Estos elementos estructuran la superficie, capturan la luz y crean relieves donde cada forma sugiere un posible camino en lugar de un destino fijo.
Entre la continuidad y la ruptura, la escultura puede revelar un pasaje, un callejón sin salida o una apertura inesperada. Según el ángulo de visión, la percepción se transforma: lo que parecía cerrado se convierte en un camino, lo que parecía obvio se fragmenta en múltiples direcciones. Invita a la mirada a moverse, a seguir pasajes, a vagar.
En estos paisajes esculpidos, el espectador puede proyectar su propia experiencia de elección y transformación, recordándole que la existencia es un viaje, construido sobre el movimiento, la incertidumbre y la evolución. Cada escultura es un laberinto de posibilidades que revela la diversidad de las experiencias humanas.
Mi obra busca evocar la libertad de elección que da forma a una existencia: sus impulsos, sus desvíos, esas decisiones, felices o no, que nos construyen y nos transforman a lo largo de la vida.